Todo lo que necesitas para personalizar tu perfil de Facebook de forma fácil y rápida.

martes, 24 de abril de 2012

Frases para el día del niño




Debemos escuchar al niño que fuimos un día y que existe dentro de nosotros. Ese niño entiende de instantes mágicos. ¡Feliz día del Niño!


El ser más importante no es el padre ni la madre sino el niño, pues de él depende el futuro. ¡Feliz día del Niño!

No crezca mi niño, no crezca jamás... Los grandes al mundo, le hacen mucho mal.

El mejor olor, el del pan; el mejor sabor, el de la sal; el mejor amor, el de los niños.

La infancia es el sueño de la razón.

Los niños son el recurso más importante del mundo y la mejor esperanza para el futuro.

Los juegos infantiles no son tales juegos sino sus más serias actividades.

Donde hay niños, existe la Edad de Oro.


Lo que se consigue en la niñez, crece y agrada después.

Los niños tienen derecho a todo ya que son los hombres y las mujeres del mañana, ¡escúchalos!

El hombre mejor no es nunca el que fue menos niño, sino al revés: el que al pisar los treinta años encuentra acumulado en su corazón el más espléndido tesoro de la infancia.

La madurez del hombre es haber vuelto a encontrar la seriedad con la que jugaba cuando era niño.

La razón se hace adulta y vieja; el corazón permanece siempre niño.

El secreto de la genialidad es el de conservar el espíritu del niño hasta la vejez, lo cual quiere decir nunca perder el entusiasmo.

Ninguna obra maestra de ningún artista puede igualar la creación de un niño hecho por una madre. El éxito no sólo se mide por lo que somos sino también por el regalo que damos, ¡y el regalo de una madre es una persona!.

Hay sólo un niño bello en el mundo, y cada madre lo tiene.

Quien fuera un niño, al que le quitan un dulce y llora por minutos; y segundos después ríe como loco.

En cierto sentido, el misterio de la encarnación se repite en cada mujer; todo niño que nace es un dios que se hace hombre.

Quien no es capaz de conmoverse ante la mirada de un niño, simplemente no conoce el Amor...

Como monedas echamos las palabras en la mente del niño para que con el tiempo su pensamiento sea un tesoro.